Sobre nosotros

Abadía de Jábaga desde arriba

Tiene en sus manos un producto de altísima calidad elaborado con cacao Criollo, el más caro y de más difícil disponibilidad, el de los mejores aromas. Además, los pralinés de los rellenos son elaborados sin azúcar tostado molido, sólo con pasta de fruto seco en sus pralinés y magnífico chocolate. A diferencia de los pralinés europeos, es más sano y con menos calorías, al estilo Conquense, al estilo Castellano español.

 

¡¡La historia Conquense Castellana de sus Caminos por la Historia!!

Es Hernán Cortés el que menciona a Carlos I en sus misivas desde América, que los indígenas bebían este líquido espeso. Los aztecas lo elaboraban a partir del haba del cacao, lo aromatizaban con hierbas, vainilla, pimienta y otras especias como la guindilla (sí, guindilla… sin comentarios), para obtener un líquido espeso, oscuro y espumoso que bebían frío o a temperatura ambiente.

El aventurero Hernán le decía a Carlos I, entre otras cosas, que con esa bebida los guerreros indígenas aguantan como jabatos jornadas enteras de esfuerzos. Los mismos españoles que lo probaron recuperaban fuerzas a paso de gigante después de tomar el brebaje compuesto por cacao. Por lo tanto, el Mensaje de Hernán captó inmediatamente el interés del Emperador Carlos I, por la importancia que tenía para alguien que asentaba su imperio sobre las picas de los Tercios (pues una bebida así los haría todavía invencibles).

En el siglo XVI un monje de la orden del Cister, Fray Jerónimo de Aguilar, que acompañó a Hernán Cortés a México y García López de Cárdenas, descubridor del Cañón del Colorado e hijo del ultimo Maestre de la Orden de Santiago envían una buena muestra de cacao y varias recetas al monje encargado del monasterio de la Orden de Santiago en Uclés (Cuenca), donde cuenta la leyenda que los monjes en la Ermita de San Roque, es decir, donde hoy estamos situados, o donde se ubica la Abadía de Jábaga, tuvo lugar un trueque de pertrechos y habas de cacao, para llegar al monasterio de Piedra, con una de las posibles recetas para la elaboración de “xocoalt” o cacao. Estos monjes lo llevaron por esta ruta, (primera ruta del cacao) por Jábaga, al  Abad, Antonio de Álvaro del Monasterio de Piedra (Zaragoza), en 1534 (primer Obrador de chocolate de Europa).

Las tropas Españolas, de Los Tercios de Flandes, quienes luchaban para restablecer el catolicismo en los países protestantes de Europa y ante la dificultad de acceder a los territorios de Bélgica y Holanda por Mar (debido al asedio de la armada Británica) accedieron por tierra,  desembarcando en Génova y marchando por una vasta extensión de tierras durante casi 100 años. Esa colosal operación logística Española a través de montañas, valles, ríos llanuras etc., se desarrolló alrededor de un siglo por países de centro Europa, con un movimiento ingente de tropas de miles de soldados, cocineros, carpinteros, médicos, intendentes, clérigos u oficiales. Esta intendencia en postas fue organizada por la familia española Tasis, de ahí que la concesión de postas y taxis, y la banda roja que llevan los taxis es parte de la cruz de San Andrés o bandera española de aquellos tiempos. Pues fue concesión de esta familia por muchos años en Europa y América, así como la palabra internacional “taxi”.

En una visita a Uclés del conquense Julián Romero Ibarrola (probablemente en el momento donde lo nombraron caballero de Santiago) supo del chocolate llevándolo con él al camino Español a Flandes, y sus tropas enseñaron a los suizos y belgas, entre otros, a hacer y trabajar el chocolate al estilo español, llevando ese camino Español que durante años atravesó Tierras Italianas, Austriacas, Alemanas, Suizas y Belgas...el honor y el saber...a hacer chocolate, claro... aunque “unos cardan la lana y otro llevan la fama..”

Una Bonita Historia...

Abadía de Jábaga nace en Cuenca, en el año 2012, con la intención de producir piezas artesanas originarias del cacao. Uniendo el gusto por la cultura del chocolate a la de otros valores añadidos como la cosmética, la repostería o incluso la ropa. Iniciada esta aventura por un equipo amante del chocolate, todos los que lo formamos ponemos nuestro esfuerzo y buen saber en cada uno de los productos que elaboramos.

Nuestra fábrica de chocolate artesano está ubicada en Jábaga, un paraje espectacular y libre de toda contaminación que pueda alterar nuestros productos. Además, Jábaga es una población histórica por el paso de una de las calzadas romanas que unía Segóbriga hacia Cueva del Hierro, fue también paso del cacao transportado por los monjes del Monasterio de Piedra.

Los religiosos llevaban las primeras habas de América desde el puerto de Sevilla al Monasterio de Uclés y de ahí a tierras de Aragón, primer sitio de España donde se fabricó chocolate, por lo que de alguna manera la localidad Conquense está estrechamente relacionada con la producción de este rico dulce.

Muy orgullosos de nuestras creaciones

Tienda de Abadia de Jabaga

Para nosotros, el chocolate no es solo una sensación en el paladar, creemos que el chocolate puede hacer aflorar emociones en el resto de sentidos. Así es como queremos que le llegue la experiencia del chocolate a nuestros clientes, como un placer que estimule todos sus sentidos.

Uno de nuestros elementos de valor en Abadía de Jábaga es nuestro empeño en que nuestros productos no solo no sean malos para la salud sino que además sean beneficiosos para la misma. Potenciando al máximo el sabor sin descuidar los elementos beneficiosos del cacao. Generando unos productos deliciosos, elegantes y saludables. Abadía de Jábaga se convierte de esta manera en un referente de sensaciones al alcance de todo el mundo.

Si quieres descubrir más sobre la cultura del chocolate, y los pequeños placeres que desde Abadía de Jábaga ofrecemos, te invitamos a que conozca nuestros productos.

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